RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA


 MÚSICA PARA LOS REALES FUEGOS ARTIFICIALES

G. F. HAENDEL

 

En 1749, el rey Jorge II encargó a Haendel una composición para acompañar los fuegos artificiales que tuvieron lugar en el Green Park de Londres. El motivo era la celebración del final de la Guerra de Sucesión Austriaca y la firma del tratado de Aquisgrán.

La obra, con número de catálogo HWV 351, y escrita en forma de Suite, se compone de cinco movimientos:

  1. Obertura: Allegro

2.    Bourrée

3.    La Paz: Largo alla siciliana

4.    El Júbilo: Allegro

5.    Minuetto I/II

 

El encargo del rey especificaba que la orquestación debía ser a base de instrumentos “marciales”, es decir, de viento y percusión, sin presencia de la cuerda.  La partitura original fue compuesta para una gran orquesta formada por 24  oboes, 12 fagotes (incluyendo 1 contrafagot), 9 trompetas, 9 trompas, 3 pares de timbales y un número no especificado de cajas. Sin embargo, el propio Haendel realizó posteriormente otra versión, que sería interpretada en el Hospital de Expósitos de Londres, para un conjunto de 3 oboes, 2 fagotes, 3 trompas, 3 trompetas, percusión y cuerda. A esta versión, la más habitualmente interpretada hoy en día, corresponde la única partitura autógrafa existente, que se conserva en la British Library.

El espectáculo iba a ser grandioso, con muchos efectos especiales, pero todo salió mal. Se desarrolló en un parque, pero ese día llovió. Además, la iluminación resultó muy pobre y la maquinaria que dirigía los fuegos estaba mal ajustada, por lo que el escenario terminó incendiándose. Lo único que resultó un éxito fue la música.

TAL DÍA COMO...

 

27 de mayo

 

Fallecía, a los 77 años, Luciano Berio, compositor italiano considerado uno de los máximos representantes de la vanguardia europea.

Nacido en el seno de una familia de compositores, recibió de su padre las primeras nociones musicales, que completaría en el Conservatorio de Milán.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue reclutado por el ejército, pero en su primer día de servicio fue herido en una mano mientras aprendía a usar la pistola. Tras pasar un tiempo en un hospital militar, escapó y se integró a la lucha en grupos antinazis.

En 1954 fundó, junto con Bruno Maderna, el Estudio de Fonología de la RAI de Milán, fruto de sus investigaciones en el campo de la música electrónica, que se convirtió en uno de los centros más importantes de la música de vanguardia. Interesado por las posibilidades de los medios electroacústicos, durante su etapa en el Estudio de Fonología Musical de la RAI llevó a cabo una interesante labor experimental, aplicada posteriormente en algunas de sus composiciones. Marcó un hito importante en su producción electroacústica la obra Homenaje a Joyce (1958) basado en una lectura de su primera esposa Cathy Berberian  de la novela Ulises de James Joice.

En 1962, invitado por Darius Milhaud, ingresó como profesor en el Mills College, en Oakland, California. En 1965 comenzó a impartir clases en la Juilliard School y allí fundó el “Juilliard Ensemble”, un grupo dedicado a interpretar música contemporánea.

Tras un período de residencia en Estados Unidos (1965-1972), dirigió el departamento de electroacústica del IRCAM de París (1973-1980), y a su regreso a Italia se encargó de la delegación milanesa de dicho organismo.

Quizá una de sus obras más conocida sea la serie de trabajos para instrumentos solistas bajo el nombre de Sequenza; la primera, Sequenza I, fue realizada en 1958 para flauta La última, Sequenza XIV (2002) fue compuesta para violonchelo solo. Berio afirma que estas obras están escritas para "el único tipo de virtuoso que es aceptable hoy en día, sensible e inteligente" y agrega que debe poseer "los más altos niveles de virtuosismo técnico e intelectual". Los trabajos exploran de lleno las posibilidades de cada instrumento (flauta, arpa, voz femenina, piano, trombón, viola, oboe, violín, clarinete, trompeta, guitarra, fagot, acordeón y violonchelo).

Berio ha adaptado sus propias composiciones: la serie Sequenze (Secuencias) dio lugar a una serie de trabajos llamada Chemins (Caminos), cada uno de ellos basado en uno de Sequenza.

Además, Berio es conocido por sus numerosos arreglos de música de otros compositores, como Monteverdi, Brahms, Mahler o Kurt Weill, por ejemplo.

Distinguido con numerosos premios, Berio compuso hasta el final de sus días.

 

🔊 Sequenza XII para fagot



🔊 Sequenza IX para clarinete



🔊 Sequenza XIII para acordeón



🔊 Sequenza III para voz femenina




🔊 Sinfonía para orquesta




 

 

También un 27 de mayo, pero de 1840, moría Niccolò Paganini (n. 1782) músico italiano considerado uno de los máximos exponentes del movimiento instrumental del Romanticismo.

Violinista por antonomasia, también compuso música para mandolina, guitarra, viola y fagot. Su obra más conocida son sus 24 estudios para violín, aunque también son destacables sus dúos para violín y guitarra, sus seis conciertos para violín y sus cuartetos de cuerda.

Niño prodigio, antes de cumplir los catorce años dominaba ya todos los secretos del violín, al extremo de que sus profesores reconocían no tener nada más que enseñarle. Su virtuosismo era tal que Paganini despertó, en sus tiempos, la idea de que había hecho un pacto con el diablo para el desarrollo de su técnica.

La gira que emprendió en 1828 por ciudades como Viena, Praga, Varsovia y Berlín lo consagró como el mejor violinista de su tiempo, capaz de extraer al instrumento músico sonidos y efectos inconcebibles, y le valió la fascinada admiración de personalidades como Franz Liszt.

Su salud fue deteriorándose desde que 1819 le fuera diagnosticada tuberculosis. En la Navidad de 1838, partió de París hacia Marsella y, tras una breve estancia, viajó a Niza donde su estado de salud empeoró. En mayo de 1840, el obispo de Niza envió a Paganini un párroco local para que recibiera los últimos sacramentos; el músico consideró que era algo prematuro y se negó. Tan solo una semana después, en la casa del presidente del Senado, Paganini sufrió una hemorragia interna y murió antes de que se pudiera llamar a un sacerdote.

El obispo de Niza prohibió su entierro en tierra consagrada por su reputación de hereje y no por su mencionada asociación con el diablo. Su cuerpo fue embalsamado y almacenado en el sótano de la casa donde había fallecido. En 1853 fue enterrado en el cementerio de Gaione y después de cuatro años y un llamamiento al Papa, la Iglesia permitió que su cuerpo fuera transportado a Génova, pero no fue sepultado hasta 1876 en el cementerio de la Villetta di Parma.

 

🔊 Concierto Nº1 para violín



🔊 24 caprichos



🔊 La danza de las brujas



🔊«Minuetto alla spagnola» del Cuarteto con guitarra, Op. 4 nº 3



 

TAL DÍA COMO...

25 de mayo

 

Moría el 25 de mayo de 1934 el compositor, profesor y arreglista inglés Gustav Holst (n. 1874).

Discípulo de Charles Villiers Stanford en el Colegio Real de Música londinense, llegó a ser, como su maestro, un apasionado folklorista. Tras haber sido músico de orquesta (trombonista) durante algún tiempo, a partir de 1903 se dedicó a la enseñanza. Fue, además, pionero en la educación musical para mujeres en    St. Paul’s Girls School, donde enseñó desde 1905 hasta su muerte en 1934.

Sus obras se interpretaron con frecuencia en los primeros años del siglo XX, pero no fue hasta el éxito internacional de Los planetas en los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial cuando se convirtió en una figura conocida. Dicha obra, en cierto sentido ha oscurecido, si no eclipsado casi totalmente, el resto de su producción. Holst, de unos cuarenta años, de repente se encontró solicitado: La Orquesta Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica de Chicago competían por ser los primeros en interpretar Los planetas en Estados Unidos. El éxito de esa obra fue seguido en 1920 por una recepción entusiasta de The Hymn of Jesus. Esta fama no le resultaba atractiva de ninguna manera y luchó durante el resto de su vida por liberarse de ella, negándose a recibir premios y honores, conceder entrevistas o, simplemente, firmar autógrafos.

Holst mostró durante toda su vida un creciente interés por la filosofía y la cultura hindúes, que inspiraron algunas de sus composiciones más importantes, como la ópera de cámara Savitri, que llegaría a ejercer una profunda influencia en los compositores más jóvenes, como Benjamin Britten.

Fallecía en Londres a los 59 años por una insuficiencia cardíaca tras ser operado de una úlcera duodenal.

 

🔊 Los planetas

 



🔊Savitri



RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA

 

BEYOND THE SCORE: 
Music as performance

 (Nicholas Cook, 2013)


El autor de la monografía que proponemos esta semana, Nicholas Cook, británico nacido en Atenas en 1950, es uno de los musicólogos más influyentes de las últimas décadas.

A través de uno de sus libros, el que en España lleva por título “De Madonna al canto gregoriano” publicado en 1998, alcanzó cierta repercusión internacional —fue traducido a once idiomas— tratando de indagar en aspectos que van más allá de la partitura.

Y es que como sabemos, la musicología decimonónica abundó en el estudio del texto —el análisis de la partitura—  descuidando, en el mejor de los casos, el contexto de la creación y producción de la obra, la repercusión social de su interpretación o la recepción por parte del público.

Con los trabajos de autores como Cook, Susan McClary, Lucy Green o Marcia Citron, la óptica y la perspectiva musicología se viene ampliando desde los años noventa del pasado siglo: la música como práctica cultural y discurso significante que construye la realidad, no solo la refleja.  

  

  



TAL DÍA COMO...

 

19 de mayo

 

Antón García Abril, compositor español cuya contribución ayudó a transformar la música en España, nacía en Teruel el 19 de mayo de 1933.

Nacido en 1933 en Teruel, inició sus estudios en Valencia y a los 20 años se fue a la capital para continuar su formación en el Real Conservatorio. igual de determinantes fueron en su caso los compañeros de generación, los conocidos como la “Generación del 51”, con Carmelo Bernaola, Cristóbal Halffter o Luis de Pablo, entre otros.

La Generación del 51 y el grupo “Nueva Música” suponen la reconstrucción en España de aquella línea de creación musical continua que quedó rota por la Guerra Civil y con gran parte de sus talentos en el exilio.

Los jóvenes decidieron mirar hacia fuera y aliarse con los que dentro de Europa también intentaban reconstruir un lenguaje musical para la posguerra.  Todos ellos fueron a parar a la ciudad alemana de Darmstadt, el lugar donde confluyeron las expresiones más rupturistas y vanguardistas de la época. Fue donde los veinteañeros españoles trabaron relación con el resto de sus más o menos contemporáneos europeos: Stockhausen, Luciano Berio, Luigi Nono, Xenakis, Varèse…

García Abril se encontraba entre aquellos compositores que renegaron en cierta forma de la demolición que enfervorizó a los jóvenes de Darmstadt y regresaron a las bases para, desde ahí, reconstruir un camino que conectara con el público; y una de las claves para él estaba en la reivindicación de la música popular. Su camino desde los años sesenta y setenta fue ese: mezcló rupturas, expresiones y géneros entre la vanguardia y la tradición.

Entre 1974 y 2003 fue profesor de composición y formas musicales como catedrático del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Por encargo del Ministerio de Cultura, trabajó junto al poeta Rafael Alberti en una obra para la inauguración del Auditorio Nacional en 1988.

Fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

A parte de escribir música sinfónica, para piano, de cámara y ópera, Antón García Abril es un referente en la historia de la música para el cine y la televisión en España, siendo el autor de la banda sonosra de grandes éxitos como El hombre y la tierra (programa de Félix Rodríguez de la Fuente), Anillos de oro, Curro Jiménez o Los Santos Inocentes.

Compuso el himno de Aragón por encargo de las Cortes de Aragón y que es actualmente el himno oficial desde 1989.

Poseedor de múltiples premios, en octubre de 2014 recibió la medalla de oro de la Academia de Cine en reconocimiento a su obra.

Falleció el 17 de marzo de 2021 en Madrid, a los 87 años de edad por COVID-19.

 

🔊 El hombre y la tierra



🔊 Concierto para piano



🔊 Curro Jiménez (cabecera de la serie)



TAL DÍA COMO...


 18 de mayo

 

Fallecía el compositor y pianista español Issac Albéniz, el 18 de mayo de 1909, con tan solo 49 años, un par de días antes de que el gobierno francés le entregara la Gran Cruz de la Legión de Honor a petición de otros destacados pianistas como Fauré, Debussy y Granados.

Niño prodigio, debutó como pianista a los cuatro años, con gran éxito, en un recital en Barcelona. Tras estudiar piano en esta ciudad e intentar, infructuosamente, ingresar en el Conservatorio de París, prosiguió sus estudios en Madrid, adonde su familia se había trasladado en 1869.

Con una beca que recibió del rey Alfonso XII de España, entró en el Conservatorio de Bruselas, en 1876, graduándose en 1879 con el primer premio en piano, que le fue otorgado de forma unánime. Albéniz regresó a España para establecerse como un experto virtuoso; además, empezó a componer y a dirigir.

Año importante fue el de 1882: contrajo matrimonio y conoció al compositor Felipe Pedrell, quien dirigió su atención hacia la música popular española, inculcándole la idea de la necesidad de crear una música de inspiración nacional. Fue entonces cuando Albéniz, que hasta ese momento se había distinguido por la creación de piezas "de salón” agradables y sin pretensiones para su instrumento, el piano, empezó a tener mayores ambiciones respecto a su carrera como compositor.

Su estilo más característico comenzó a perfilarse con las primeras obras importantes de carácter nacionalista escritas a partir de 1885, en especial con la Suite española de 1886. Alcanzó su ideal de crear una «música nacional de acento universal» en la suite para piano Iberia, considerada su obra maestra, aunque también cabe destacar un par de obras compuestas previamente: la Suite Española I y la Suite Española II.

🔊 Iberia. Cuaderno I



🔊 “Asturias” de la Suite Española (quinta pieza de las ocho que la componen)



🔊 Pepita Jiménez (estreno en Teatro de la Zarzuela, Madrid, 1964)




 


Este mismo día, pero de 1911, fallecía Gustav Mahler (n. 1860), compositor y director de orquesta austro-bohemio, cuya obra es considerada, junto a la de Richard Strauss, la más importante del postromanticismo.

Tras haber sido director de los teatros de Budapest y de Hamburgo, le ofrecieron, en 1897, la dirección de la Ópera de Viena, con la única condición de que apostatara de su judaísmo y abrazara la fe católica. Así lo hizo, y durante diez años estuvo al frente del teatro; diez años ricos en experiencias artísticas en los que mejoró el nivel artístico de la compañía y dio a conocer nuevas obras.

Sin embargo, el diagnóstico de una afección cardíaca y la muerte de una de sus hijas lo impulsaron a dimitir en 1907 de su cargo y aceptar la titularidad del Metropolitan Opera House y de la Sociedad Filarmónica de Nueva York, ciudad en la que se estableció hasta 1911, cuando, ya enfermo, regresó a Viena.

Aunque como intérprete fue un director que sobresalió en el terreno operístico, como creador centró todos sus esfuerzos en la forma sinfónica (nueve sinfonías terminadas y una Décima que dejó inacabada al fallecer) y en el lied. En cuatro de sus sinfonías (2, 3, 4 y 8), Mahler incluyó la voz, amplificando el modelo coral que había utilizado Beethoven en su Novena.

Él mismo advertía que componer una sinfonía era «construir un mundo con todos los medios posibles», por lo que sus trabajos en este campo se caracterizaban por una manifiesta heterogeneidad, por introducir elementos de distinta procedencia (apuntes de melodías populares, marchas y fanfarrias militares...) en un marco formal heredado de la tradición clásica vienesa.

Esta mezcla, con las dilatadas proporciones y la gran duración de sus sinfonías (su segunda sinfonía, por ejemplo, dura dos horas y cuarenta minutos) y el empleo de una armonía disonante contribuyeron a generar una corriente de hostilidad general hacia su música, a pesar del decidido apoyo de una minoría entusiasta, entre ella los miembros de la “Segunda Escuela de Viena” (capitaneados por Schönberg, quien había sido su discípulo, al igual que Alban Berg o Anton Webern), de los que Mahler puede considerarse el más directo precursor.

Su revalorización fue lenta y se vio retrasada por el advenimiento al poder del nazismo en Alemania y Austria: por su doble condición de compositor judío y moderno, la ejecución de su música fue terminantemente prohibida. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la labor de directores como Bruno Walter, Leonard Berstein u Otto Klemperer, sus sinfonías afortunadamente comenzaron a hacerse un hueco en el repertorio de las grandes orquestas.

 

🔊 Sinfonía Nº 9



🔊 La canción de la Tierra (ciclo de canciones en forma de sinfonía para dos solistas vocales y orquesta)




TAL DÍA COMO...

 

17 de mayo

 

El 17 de mayo de 1866 nacía Eric Satie, músico francés considerado esencial para el desarrollo de la historia de la música por ser el precursor del minimalismo y el impresionismo.

También es considerado precursor importante del teatro del absurdo y la música repetitiva. Denostado por la academia y admirado por otros compositores de su época, ingresó inesperadamente en el conservatorio a los cuarenta años, lo que sorprendió a quienes lo conocían, ya que hasta ese momento su formación había sido irregular y se dedicaba, entre otras cosas, a la música de cabaret.

Además de la música, Satie fue un pensador que dejó un notable conjunto de escritos, habiendo contribuido en numerosas publicaciones, desde la revista 391 (revista en español publicada en Barcelona entre 1917 y 1924) hasta la revista cultural estadounidense Vanity Fair.

Considerado un maestro por los innovadores de Les Six, a quienes conoció a través de Jean Cocteau (poeta, dramaturgo, escritor, pintor, director de cine, crítico de arte, ensayista y director de cine francés) además influyó en otros compositores como Claude Debussy y Maurice Ravel.

Desde 1899 se ganó la vida como pianista de cabaret, adaptando más de un centenar de piezas populares para piano (o piano y voz) y añadiendo algunas propias.

Satie fue uno de los primeros músicos en cuestionar la direccionalidad y narrativa en la música, es decir, en un contexto histórico donde se “competía” (Wagner, Mahler...) para hacer las piezas más largas, épicas y descriptivas posibles, él expresó la inutilidad de esa pretensión, haciendo mucho con poco y explorando la percepción tímbrica.

Satie falleció en París el 1 de julio de 1925

 

🔊 Gnossienne Nº1



🔊 Gymnopédie No.1



🔊 Three cabaret songs




TAL DÍA COMO...

 

12 de mayo

 

El 12 de mayo de 1842 nacía el compositor romántico francés Jules Massenet, reconocido principalmente por sus óperas, que fueron muy populares a finales del siglo XIX y principios del XX.

Fue admitido con 9 años como alumno en el Conservatorio de París donde, en 1859, ganaría el primer premio de piano y cuatro años después, el Gran Premio de Roma gracias a una cantata (David Rizzio). Tras vivir allí unos años y a su regreso a París, compone sus primeras óperas y comienza a hacerse popular.

A pesar del éxito de algunas de estas composiciones, su consagración como músico dramático no llegaría hasta el estreno, en 1884, de Manon, ópera según la novela Manon Lescaut de Abbé Prévost, que más tarde también inspiraría a Puccini.

Mientras tanto, la carrera de Massenet había ido consolidándose también en el ámbito oficial, desde que en 1878 hubiera sido nombrado profesor de composición del Conservatorio de París, donde tendría alumnos tan destacados como Gustav Charpentier, Charles Koechlin o Gabriel Pierné.

Su ópera Thaïs, que contiene el solo de violín del segundo acto «Méditation religieuse», conocido como Méditation de Thaïs, que ha logrado “independizarse” de la obra, ya que se interpreta a menudo de manera independiente en salas de concierto, no conoció el éxito hasta pasados diez años de su estreno.

Su obra es esencialmente lírica, veinticinco óperas, pero su legado también comprende cantatas, oratorios, ballets, alguna obra para piano y unas doscientas canciones.

Massenet falleció en París en 1912.

 

🔊 Meditación de Thaïs


Aragonesa de la ópera Le Cid


 


 

Tan solo unos años después, en 1845, y también un 12 de mayo, venía al mundo otro músico francés: Gabriel Fauré, considerado como uno de los compositores más destacados de su generación y que representó gran influencia para músicos posteriores.

Se inició en la música como organista en diversas parroquias de París, antes de que le fuera concedido el cargo de maestro de coro de la Madeleine en 1877. Posteriormente, en 1896, entró como profesor al Conservatorio de París.

Excelente pedagogo, siempre abierto y respetuoso con las nuevas corrientes musicales, contó entre sus alumnos con algunos de los nombres más destacados de la música francesa de las primeras décadas del siglo XX, como Maurice Ravel, Charles Koechlin, Florent Schmitt, Nadia Boulanger o el rumano Goerge Enescu. En 1905 alcanzó la cúspide de su carrera profesional al ser nombrado director de dicha institución, cargo que abandonaría en 1920, con 75 años, a causa de la sordera, que en los últimos años de su vida fue total.

En 1922, se le rindió públicamente un homenaje nacional a cargo del presidente de la República, descrito en The Musical Times como «una espléndida celebración en La Sorbona, donde participaron los más ilustres artistas franceses, lo cual le dio mucha alegría. Se trató de un espectáculo conmovedor: el de un hombre presente en un concierto de su propia obra e incapaz de escuchar una sola nota.

Fauré estuvo delicado de salud en sus últimos años. Aun así, mostró disposición para ayudar a jóvenes compositores, entre ellos algunos miembros de Les Six, que eran sus seguidores.

La orquesta no interesó a Fauré en gran medida, puesto que frecuentemente invitaba a algunos de sus antiguos alumnos, a orquestar sus conciertos y obras teatrales. No se sentía atraído por la combinación llamativa de timbres.

Como compositor, destacó sobre todo en la creación de música de cámara y para piano, y de melodías para voz y piano. Sin embargo, no se deben olvidar algunas de sus incursiones en la escena lírica, con títulos como Prométhée (1900) y Pénélope (1913), o la música compuesta para el drama  Pelléas et Mélisande (1898), uno de cuyos fragmentos, Siciliana, se ha convertido con el tiempo en una de las páginas más divulgadas del compositor francés.

Gabriel Fauré murió en París en noviembre de 1924, donde tuvo un funeral de Estado en la Iglesia de la Madeleine.

Tras su muerte, el conservatorio volvió a su “conservadurismo” compositivo, pero los estudiantes nacidos entre 1918 y 1939 rechazaron dicha premisa, inclinándose por Béla Bartók, la Segunda escuela de Viena (Schoënberg y sus alumnos) y las últimas obras de Stravinsky.

 

🔊 Siciliana para piano



🔊 Cuarteto de cuerdas en Mi m, Op. 121



 

El compositor checo Bedrich Smetana fallecía el 12 de mayo de 1884, a los 60 años.

Este compositor nacido en Bohemia fue pionero en el desarrollo del nacionalismo checo que más tarde sería decisivo en autores como Dvorák y Janacek.

Las aptitudes musicales se manifestaron a tan temprana edad en el pequeño Smetana, que a los seis años hizo su primera aparición en público como pianista y a los ocho escribió sus primeras piezas. Deseoso de triunfar como concertista, en 1843 se trasladó a Praga con el fin de mejorar su técnica. Eran años de tensión política entre el emergente nacionalismo checo y el centralismo de las autoridades austríacas, y Smetana participó en el movimiento de concienciación patriótica con varias marchas revolucionarias y un exaltado Canto a la libertad (1848).

Tras un paréntesis de cinco años en Göteborg (Suecia) como director de la Sociedad Filarmónica (1856-1861), colaboró en la fundación de numerosos organismos musicales checos, entre ellos el Teatro Nacional de Praga. En 1866 estrenó en él sus dos primeras óperas, Los brandemburgueses en Bohemia y su obra maestra, La novia vendida, primer ejemplo acabado de ópera nacional checa.

Con ella y las que le siguieron, Smetana no sólo se convirtió en el fundador y líder de la escuela nacionalista bohemia, sino que consiguió el anhelado cargo de director del Teatro Nacional, en el que permaneció hasta que en 1874 una sordera provocada por la sífilis le obligó a presentar la dimisión.

Perdida la razón a consecuencia de la enfermedad, Smetana pasó los últimos años de su existencia recluido en un hospital psiquiátrico de Praga.

 

🔊 El Moldava (de Mi patria) (representa el río que pasa por Praga hacia su confluencia con el Elba)




🔊 La novia vendida




TAL DÍA COMO...

 

11 de mayo

 

El 11 de mayo de 1916 fallecía el compositor alemán Max Reger (n. 1873).

En 1901 se instaló en Munich, donde se dedicó a la enseñanza del órgano y composición, y desde el 1907, trabajó en Leipzig, donde fue director musical de la universidad hasta 1908 y profesor de composición en el Conservatorio Felix Mendelssohn hasta su muerte. Además, tuvo una intensa actividad como director de orquesta y pianista.

Durante una vida creativa de poco más de 20 años, Reger produjo una gran cantidad de obras en todos los géneros, a excepción de la ópera.

Retirado a Jena en 1913, Reger murió inesperadamente de un ataque al corazón.

 

🔊 Variaciones y Fuga sobre un tema de Mozart




🔊 Fantasía y Fuga sobre BACH (B-A-C-H en música corresponde a las notas Si bemol, La, Do y Si natural)



🔊 Quinteto con piano, Nº2, Op. 64



RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA

 

WEST SIDE STORY

LEONARD BERNSTEIN

 

 

“Nueva York, 6 de enero de 1949. Jerome Robbins ha venido a verme hoy con una noble idea: una nueva versión de Romeo y Julieta que se desarrollaría  en Manhattan en el momento en que se celebran las Pascuas judía y cristiana. Los judíos serían los Capuletos y los cristianos, los Montescos.”

Así anotaba en su diario Leonard Bernstein el origen de una de sus obras más famosas: el musical “West Side Story”.

Posteriormente, dados los cambios socio-políticos de la época a lo largo de los 8 largos años que tardó en fraguarse la obra, debido a los compromisos profesionales del autor, los personajes pasarían a ser portorriqueños y estadounidenses de raíces europeas.

 

Bernstein fue, sin duda, el más completo de los músicos estadounidenses. Desarrolló  su actividad en diversas facetas: pianista, director, compositor y divulgador musical.

Como compositor no conocía límites. Compuso un ingente número de obras, en las que no tuvo ningún reparo en mezclar géneros, estilos y lenguajes con un eclecticismo típicamente norteamericano. En esta obra se propuso ir más allá de las convenciones que rigen la comedia musical. El carácter dramático de su argumento y la factura de algunos de sus números, junto con la unidad musical que imprime a la partitura, son plenamente operísticos.

El número de músicos requerido para su interpretación está entre los más altos del repertorio de teatro musical. La partitura necesita cinco instrumentistas de viento-madera (cada uno encargado de varios instrumentos), siete metales, cinco percusionistas, un teclista, un guitarrista y doce instrumentistas de cuerda. En total, algo más de 30 músicos para interpretar la obra tal cual fue escrita por el compositor. Para ahorrar espacio, dado el poco lugar disponible para la orquesta en los teatros de Broadway, Bernstein no incluyó violas en la partitura, dejando su papel a los cellos.

 

Después de muchas versiones de esta obra a cargo de otros músicos, en 1985 Bernstein realizó una grabación dirigida por primera vez por él mismo e interpretada, entre otros cantantes por Kiri Te Kanawa, Marilyn Horne, Tatiana Troyanos y José Carreras.