RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA


 

Hermanas BOULANGER

L

a música es

 

 




Las hermanas Boulanger, parisinas de nacimiento, tuvieron una trascendencia nada habitual  en el tiempo que les tocó nacer en el mundo de la música.

El talento para la enseñanza de Nadia (1887-1979) la convirtió en una pedagoga musical de referencia para los que posteriormente se convertirían en grandes intérpretes, directores o compositores del siglo XX. Entre muchos otros, pasaron por su academia de música Daniel Baremboim, Aaron Copland, Philip Glass, Mary Howe, Quincy Jones, Astor Piazzolla, Soulima Stravinski o Narciso Yepes.

Obtuvo de muy joven el Gran Premio de Roma y fue la primer mujer que dirigió un concierto para la Royal Philarmonic Socity de Londres, en 1937, para la Orquesta Sinfónica de Boston, en 1938 y para la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1939.

Fue directora del Conservatorio de la American Conservatory of Music desde 1950 en Fontainebleau.

Por su parte, Lily, la hermana de la que proponemos su obra Clairières dans le ciel pour chant & piano, tuvo una muerte prematura que le impidió, sin duda, ofrecernos más obra en la que disfrutar de su talento.


Nadia Boulanger



Lili Boulanger



TAL DÍA COMO...

 

3 de junio

 

Moría, el 3 de junio de 1875, el francés Georges Bizet.

Aunque fue reconocido como excepcional pianista, raras veces tocó en público.

Ganó varios premios a lo largo de su brillante carrera como estudiante en el Conservatorio de París, incluyendo el prestigioso Premio de Roma en 1857, gracias al cual pudo estudiar tres años en Italia. A su regreso a Francia, compuso las óperas Los pescadores de perlas y La hermosa muchacha de Perth ambas acogidas con frialdad por el público.

Sus composiciones orquestales y para teclado fueron asimismo ignoradas en su gran mayoría, lo que estancó su carrera, por lo que tuvo que ganarse la vida principalmente mediante arreglos y transcripciones de la música de otros. No corrieron mejor suerte las dos obras que más han contribuido a la fama del compositor: L’Arléssienne y sobre todo la considerada obra maestra del teatro lírico galo, Carmen, cuyo estreno fue retrasado debido al miedo de que sus temas de traición y asesinato pudieran ofender a la audiencia. Tras su estreno el 3 de marzo de 1875, Bizet estaba convencido de que la obra iba a ser un fracaso; murió de un ataque al corazón tres meses más tarde, con tan solo 36 años, sin saber que resultaría un éxito espectacular y duradero.

 

🔊 L’Arlésienne Suite Nº1 y Nº2



🔊 Carmen (ópera completa)




TAL DÍA COMO...

 

2 de junio

 

El compositor inglés Edward Elgar nació el 2 de junio de 1857.

Hijo de un organista y propietario de una tienda de música, Elgar fue un músico autodidacto que no recibió ninguna formación académica formal, lo que no deja de ser sorprendente si se tiene en cuenta el dominio técnico que demuestran sus composiciones y la complejidad de las mismas. De su padre recibió las primeras y prácticamente únicas lecciones de música.

El trabajo cotidiano sobre el violín y el órgano junto a la lectura de partituras, fueron configurando una personalidad y un estilo musical propios, al margen de las grandes corrientes importantes en el Reino Unido de la época y desdeñando toda su vida la música folclórica.

Compuso sus obras más importantes entre 1899 y 1920, la mayoría de ellas orquestales.

Su nombre se ganó fama a nivel nacional gracias a las conocidas Variaciones Enigma, aunque deben destacarse sus marchas de Pompa y circunstancia, escritas entre 1901 y 1930, su Concierto para violonchelo, su Concierto para violín o sus sinfonías.

Aunque su legado musical es principalmente orquestal también escribió para solistas y para grupos instrumentales. Su única obra para banda, The Severn Suite, arreglada por él mismo para orquesta, permanece como un elemento importante en el repertorio de los metales.

Elgar falleció en febrero de 1934 a los 76 años. En el transcurso de cuatro meses también murieron otros dos grandes compositores ingleses: Gustav Holst y Frederick Delius, por lo que ese año fue conocido como el «annus horribilis» de la música inglesa.

La valoración de su producción musical permaneció muy baja durante la generación posterior a su muerte, aunque afortunadamente comenzó a resurgir de manera significativa en la década de 1960.

También se ha descrito a Elgar como el primer compositor que se tomó en serio el uso del gramófono:  entre 1914 y 1925 dirigió una serie de grabaciones de sus obras. La introducción del micrófono en 1925 posibilitó una reproducción más fiel del sonido y Elgar realizó nuevas grabaciones de la mayoría de sus principales obras orquestales y de fragmentos de su obra El sueño de Geronte.

 

🔊 Variaciones Enigma



🔊 Pompa y circunstancia



🔊 Concierto para cello



🔊 The severn suite




 

TAL DÍA COMO...

 

1 de junio

 

Nacía en 1804 Mijaíl Glinka, primer compositor ruso reconocido fuera de su país y considerado padre del nacionalismo musical ruso.

Glinka nació en el seno de una familia de pequeños propietarios. La acomodada situación familiar le permitió recibir una esmerada y cosmopolita educación musical con maestros privados italianos y alemanes.

Durante un viaje a Italia realizado en 1830 tuvo la oportunidad de ampliar sus conocimientos al lado de compositores como Bellini y Donizetti. Al regresar a su patria, en 1834, entró en contacto con los literatos más importantes del momento, entablando amistad con Pushkin y Gogol, cuya labor en pos de una literatura nacional incitó al compositor a escribir una ópera sobre un episodio histórico ruso: La vida por el zar. Su estreno en 1836 significó el nacimiento de un estilo nacional inspirado en el folclore y libre de las influencias alemana e italiana.

A esta obra siguió en 1842 Ruslán y Ludmila, con libreto de Pushkin, cuya estética fantástica y popular inspiraría la producción del llamado “Grupo de los Cinco” (compuesto por Mili Balakirev, Cesar Cui, Alexander Borodin, Rimsky-Korsakov y Modest Musorgski), que posteriormente crearían la Escuela Nacionalista rusa.

Glinka moría en berlín en febrero de 1857, a los 52 años.

 

🔊 Ruslán y Ludmila (Obertura)



🔊Trío Patético (para clarinete, fagot y piano o violín, cello y piano)

 (partitura) 


(clarinete, fagot y piano) 


 

 

TAL DÍA COMO...

 

31 de mayo

 

Tal día como hoy, en 1809, fallecía el austríaco Franz Joseph Haydn (n. 1732) (uno de los representantes del periodo clásico vienés, conocido como “padre de la sinfonía” y “padre del cuarteto de cuerda” por su importantísima contribución a ambos géneros).

Nacido en el seno de una humilde familia, recibió las primeras lecciones de su padre, quien, después de la jornada laboral, cantaba acompañándose al arpa. Dotado de una hermosa voz, en 1738 Haydn fue enviado a Hainburg, y dos años más tarde a Viena, donde ingresó en el coro de la catedral de San Esteban y tuvo oportunidad de perfeccionar sus conocimientos musicales. Allí permaneció hasta el cambio de voz, momento en que fue despedido por no poder entonar las notas agudas de las obras corales. Pasó a servir como maestro de capilla en la residencia del conde Morzin, para quien compuso sus primeras sinfonías y divertimentos.

El año 1761 se produciría un giro decisivo en la carrera del joven músico: fue entonces cuando los príncipes de Esterházy, una de las familias más influyentes del imperio austríaco, amantes y conocedores de la música, lo tomaron a su servicio -primero Paul Anton y poco después, a la muerte de éste, su hermano Nikolaus-. Haydn tenía a su disposición una de las mejores orquestas de Europa, para la que escribió la mayor parte de sus obras orquestales, operísticas y religiosas.

Transcurrieron casi 30 años en los que Haydn trabajó en este cargo y en los que compuso un sinfín de obras. A lo largo de este tiempo, su estilo fue desarrollándose y su popularidad fue creciendo. Con el tiempo llegó a componer tantas obras para su publicación como para los Esterházy.

Haydn y Mozart se conocieron alrededor de 1784. Parece ser que Haydn quedó enormemente impresionado por las obras de Mozart y lo elogiaba pródigamente ante otras personas. Mozart, devolvió los honores que le había profesado Haydn con la dedicatoria de un conjunto de seis cuartetos de cuerda, llamados actualmente los Cuartetos de Haydn. Además, ambos pertenecieron a la misma logia masónica, en Viena.

Tras el fallecimiento en 1790 del príncipe Nikolaus, su sucesor resultó no tener apenas interés por la música y tomó la decisión de disolver la orquesta de la corte, jubilando a Haydn. Ese año, y por mediación del empresario Johann Peter Salomon, el músico realizó su primer viaje (1791-1792) a Londres, al que siguió en 1794 un segundo. En la capital británica, además de dar a conocer sus doce últimas sinfonías, tuvo ocasión de escuchar los oratorios de Händel, que le causaron una gran sensación.

Los conciertos de Haydn tuvieron una asistencia masiva y el compositor alcanzó una amplia fama y obtuvo considerables ingresos. Además, recibió el doctorado Honoris Causa en la Universidad de Oxford.

En el período intermedio de sus visitas a Inglaterra, Haydn dio clases de contrapunto a un joven Beethoven en Viena; parece que éste quedó descontento con dichos encuentros y decidió buscar la ayuda de otros profesores.

A pesar de haber considerado la idea de residir definitivamente en Inglaterra, Haydn regresó a Viena en 1795.

A partir de 1802, una enfermedad que había tenido anteriormente volvió a aparecer y se desarrolló hasta tal punto que ya no era capaz de componer. Esto fue indudablemente muy difícil para él ya que, como reconoció, en su mente las ideas de nuevas obras fluían con facilidad. A pesar de estar bien cuidado por sus sirvientes, no faltarle de nada, tener amigos y ser un músico apreciado, Haydn debió pasar sus últimos años entristecido por no poder trabajar en su música. Durante su enfermedad, a menudo se consolaba sentándose al piano e interpretando Gott erhalte Franz den kaiser (Dios salve a Francisco el Emperador), que fue compuesta por él mismo en 1797 como un gesto patriótico. Posteriormente esta melodía fue usada como los himnos nacionales de Austria y Alemania.

El 31 de mayo de 1809, mientras Viena era atacada por las tropas de Napoleón durante la batalla de Aspern-Essling, Haydn moría en su casa a los 77 años. Un par de semanas más tarde se llevaría a cabo su funeral, en el que se interpretó el Requiem de su querido y admirado Mozart.

Haydn dejó un gran legado musical, entre el que se encuentran las nada desdeñables cifras de ciento seis sinfonías o cerca de setenta cuartetos de cuerda, por ejemplo.

 

🔊 Sinfonía Nº94 “La sorpresa” (segundo movimiento)

El tema no podía ser más simple. A medida que la melodía, dulce e ingenua, se va desarrollando, se hace cada vez más suave y tranquila, hasta casi diluirse en el silencio. Justo cuando el auditor atento aguza el oído pues la melodía se le escapa, la orquesta en pleno ataca un acorde fortissimo. Luego, la música retoma su candor original, como si nada hubiera pasado. El abrupto cambio dinámico no está marcado en el manuscrito original, y abundan las teorías acerca de las razones que tuvo el maestro para incluirlo posteriormente. Algunas proponen que Haydn habría querido hacer saltar a las damas de sus asientos, por pura diversión. Otras, que deseaba abiertamente despertar a los "adultos mayores" que, luego de una opípara cena y unas cuantas copas de más, abundaban entre el público, entregándose al sueño tan pronto comenzaba la música.



🔊 Sinfonía Nº101 “El reloj” (2º movimiento)

Su título popular proviene de las corcheas del movimiento lento, Andante, que se suceden acompasadamente con la regularidad de un reloj



🔊 Sinfonía Nº45 “Los adioses” (4º movimiento)

El verano de 1772 fue extenso y de clima generoso, por lo que el príncipe alargó su estadía en el palacio. Gran parte de los músicos de su corte provenía de Eisenstadt, adonde habían dejado a sus familias. Deseaban regresar, pero ¿cómo decírselo al príncipe Nikolaus? Haydn decidió hacerlo a través de la música, ideando una pieza ad-hoc: la Sinfonía N°45. Al cuarto y último movimiento, presto, después de una coda que pareciera llevar a la conclusión, Haydn agregó un inusual adagio, un deliberado anticlímax en el que poco a poco los músicos dejaban de tocar, apagaban la vela del atril, hacían una reverencia y salían de la sala despidiéndose de su señor. Así fueron dejando todos de tocar hasta que la sala quedó vacía. La historia cuenta que cuando se iban ya los últimos dos violines dijo el príncipe: “Bueno, si todos se van, igual nosotros también deberíamos irnos”. Y al día siguiente partieron para Viena.



🔊 Cuarteto para cuerdas Nº5, Op. 20




 

 

También el 31 de mayo de 1962 fallecía el compositor español Eduardo Toldrá, considerado uno de los músicos más importantes de la música catalana de mediados del siglo XX, especialmente por su labor al frente de la Orquesta Municipal de Barcelona.

De su padre recibió las primeras lecciones de música (solfeo y rudimentos de la técnica violinística), cuyo estudio prosiguió al ingresar en la Escuela Municipal de Música de Barcelona en 1906.  En dicha institución llegó a ser profesor de violín y catedrático de dirección orquestal.

En 1912 debutó como violinista en el Ateneo barcelonés. Ese mismo año fundó el cuarteto de cuerda Renaixement, formación camerística de gran nivel artístico que tuvo una existencia de diez años. Becado por el Ayuntamiento de Barcelona, Toldrá realizó estancias de perfeccionamiento musical en París, Berlín y Viena.

Como director, inició su actividad en 1924 con la Orquesta de Estudios Sinfónicos integrada por una veintena de músicos no profesionales, y actuó también ocasionalmente al frente de la Orquesta Pau Casals. En 1941 se le ofreció la dirección de la Orquesta Nacional de España, puesto que aceptó en 1942 tras haber rehusado en un primer momento. Desde entonces, se estableció una estrecha relación con esta formación, con la que incluso actuó en el extranjero. El Ayuntamiento de Barcelona le encargó organizar y dirigir una gran orquesta, que revitalizase la vida musical de la ciudad; el resultado fue la creación, en 1944, de la Orquesta Municipal de Barcelona, de la que fue director hasta su muerte.

Como compositor, Toldrá se encuadra en un marcado nacionalismo folclórico, especialmente catalán.

Entre su música orquestal cabe destacar la Suite en mi mayor, el poema sinfónico La maldición del conde Arnau (La maledicció del comte Arnau, 1922), en la que utilizó como base instrumental la “cobla” (agrupación folclórica oriunda de Cataluña) tradicional de la sardana, aunque posteriormente (1930), transcribió la obra para orquesta sinfónica o la sardana de concierto Empúries (1926), que obtuvo el “Premi Sant Jordi del Foment” de la Sardana de Barcelona.

Es autor de la ópera cómica El torbellino de mayo (El giravolt de maig), uno de los mayores éxitos en el panorama del teatro lírico catalán. También compuso numerosas canciones.

En el campo de la música de cámara se le debe, entre otras cosas, un Cuarteto de cuerda en do menor (1914) y Vistes al mar (Vistas al mar), de 1920, una fantasía para cuarteto de cuerda que es quizás su obra más conocida e interpretada y obtuvo el Premio de la Fundación Rabell en 1921.

 

🔊 Suite en Mi



🔊 Les dances de Vilanova



🔊 La rosa als llavis  (La rosa en los labios)




 

RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA


 MÚSICA PARA LOS REALES FUEGOS ARTIFICIALES

G. F. HAENDEL

 

En 1749, el rey Jorge II encargó a Haendel una composición para acompañar los fuegos artificiales que tuvieron lugar en el Green Park de Londres. El motivo era la celebración del final de la Guerra de Sucesión Austriaca y la firma del tratado de Aquisgrán.

La obra, con número de catálogo HWV 351, y escrita en forma de Suite, se compone de cinco movimientos:

  1. Obertura: Allegro

2.    Bourrée

3.    La Paz: Largo alla siciliana

4.    El Júbilo: Allegro

5.    Minuetto I/II

 

El encargo del rey especificaba que la orquestación debía ser a base de instrumentos “marciales”, es decir, de viento y percusión, sin presencia de la cuerda.  La partitura original fue compuesta para una gran orquesta formada por 24  oboes, 12 fagotes (incluyendo 1 contrafagot), 9 trompetas, 9 trompas, 3 pares de timbales y un número no especificado de cajas. Sin embargo, el propio Haendel realizó posteriormente otra versión, que sería interpretada en el Hospital de Expósitos de Londres, para un conjunto de 3 oboes, 2 fagotes, 3 trompas, 3 trompetas, percusión y cuerda. A esta versión, la más habitualmente interpretada hoy en día, corresponde la única partitura autógrafa existente, que se conserva en la British Library.

El espectáculo iba a ser grandioso, con muchos efectos especiales, pero todo salió mal. Se desarrolló en un parque, pero ese día llovió. Además, la iluminación resultó muy pobre y la maquinaria que dirigía los fuegos estaba mal ajustada, por lo que el escenario terminó incendiándose. Lo único que resultó un éxito fue la música.

TAL DÍA COMO...

 

27 de mayo

 

Fallecía, a los 77 años, Luciano Berio, compositor italiano considerado uno de los máximos representantes de la vanguardia europea.

Nacido en el seno de una familia de compositores, recibió de su padre las primeras nociones musicales, que completaría en el Conservatorio de Milán.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue reclutado por el ejército, pero en su primer día de servicio fue herido en una mano mientras aprendía a usar la pistola. Tras pasar un tiempo en un hospital militar, escapó y se integró a la lucha en grupos antinazis.

En 1954 fundó, junto con Bruno Maderna, el Estudio de Fonología de la RAI de Milán, fruto de sus investigaciones en el campo de la música electrónica, que se convirtió en uno de los centros más importantes de la música de vanguardia. Interesado por las posibilidades de los medios electroacústicos, durante su etapa en el Estudio de Fonología Musical de la RAI llevó a cabo una interesante labor experimental, aplicada posteriormente en algunas de sus composiciones. Marcó un hito importante en su producción electroacústica la obra Homenaje a Joyce (1958) basado en una lectura de su primera esposa Cathy Berberian  de la novela Ulises de James Joice.

En 1962, invitado por Darius Milhaud, ingresó como profesor en el Mills College, en Oakland, California. En 1965 comenzó a impartir clases en la Juilliard School y allí fundó el “Juilliard Ensemble”, un grupo dedicado a interpretar música contemporánea.

Tras un período de residencia en Estados Unidos (1965-1972), dirigió el departamento de electroacústica del IRCAM de París (1973-1980), y a su regreso a Italia se encargó de la delegación milanesa de dicho organismo.

Quizá una de sus obras más conocida sea la serie de trabajos para instrumentos solistas bajo el nombre de Sequenza; la primera, Sequenza I, fue realizada en 1958 para flauta La última, Sequenza XIV (2002) fue compuesta para violonchelo solo. Berio afirma que estas obras están escritas para "el único tipo de virtuoso que es aceptable hoy en día, sensible e inteligente" y agrega que debe poseer "los más altos niveles de virtuosismo técnico e intelectual". Los trabajos exploran de lleno las posibilidades de cada instrumento (flauta, arpa, voz femenina, piano, trombón, viola, oboe, violín, clarinete, trompeta, guitarra, fagot, acordeón y violonchelo).

Berio ha adaptado sus propias composiciones: la serie Sequenze (Secuencias) dio lugar a una serie de trabajos llamada Chemins (Caminos), cada uno de ellos basado en uno de Sequenza.

Además, Berio es conocido por sus numerosos arreglos de música de otros compositores, como Monteverdi, Brahms, Mahler o Kurt Weill, por ejemplo.

Distinguido con numerosos premios, Berio compuso hasta el final de sus días.

 

🔊 Sequenza XII para fagot



🔊 Sequenza IX para clarinete



🔊 Sequenza XIII para acordeón



🔊 Sequenza III para voz femenina




🔊 Sinfonía para orquesta




 

 

También un 27 de mayo, pero de 1840, moría Niccolò Paganini (n. 1782) músico italiano considerado uno de los máximos exponentes del movimiento instrumental del Romanticismo.

Violinista por antonomasia, también compuso música para mandolina, guitarra, viola y fagot. Su obra más conocida son sus 24 estudios para violín, aunque también son destacables sus dúos para violín y guitarra, sus seis conciertos para violín y sus cuartetos de cuerda.

Niño prodigio, antes de cumplir los catorce años dominaba ya todos los secretos del violín, al extremo de que sus profesores reconocían no tener nada más que enseñarle. Su virtuosismo era tal que Paganini despertó, en sus tiempos, la idea de que había hecho un pacto con el diablo para el desarrollo de su técnica.

La gira que emprendió en 1828 por ciudades como Viena, Praga, Varsovia y Berlín lo consagró como el mejor violinista de su tiempo, capaz de extraer al instrumento músico sonidos y efectos inconcebibles, y le valió la fascinada admiración de personalidades como Franz Liszt.

Su salud fue deteriorándose desde que 1819 le fuera diagnosticada tuberculosis. En la Navidad de 1838, partió de París hacia Marsella y, tras una breve estancia, viajó a Niza donde su estado de salud empeoró. En mayo de 1840, el obispo de Niza envió a Paganini un párroco local para que recibiera los últimos sacramentos; el músico consideró que era algo prematuro y se negó. Tan solo una semana después, en la casa del presidente del Senado, Paganini sufrió una hemorragia interna y murió antes de que se pudiera llamar a un sacerdote.

El obispo de Niza prohibió su entierro en tierra consagrada por su reputación de hereje y no por su mencionada asociación con el diablo. Su cuerpo fue embalsamado y almacenado en el sótano de la casa donde había fallecido. En 1853 fue enterrado en el cementerio de Gaione y después de cuatro años y un llamamiento al Papa, la Iglesia permitió que su cuerpo fuera transportado a Génova, pero no fue sepultado hasta 1876 en el cementerio de la Villetta di Parma.

 

🔊 Concierto Nº1 para violín



🔊 24 caprichos



🔊 La danza de las brujas



🔊«Minuetto alla spagnola» del Cuarteto con guitarra, Op. 4 nº 3



 

TAL DÍA COMO...

25 de mayo

 

Moría el 25 de mayo de 1934 el compositor, profesor y arreglista inglés Gustav Holst (n. 1874).

Discípulo de Charles Villiers Stanford en el Colegio Real de Música londinense, llegó a ser, como su maestro, un apasionado folklorista. Tras haber sido músico de orquesta (trombonista) durante algún tiempo, a partir de 1903 se dedicó a la enseñanza. Fue, además, pionero en la educación musical para mujeres en    St. Paul’s Girls School, donde enseñó desde 1905 hasta su muerte en 1934.

Sus obras se interpretaron con frecuencia en los primeros años del siglo XX, pero no fue hasta el éxito internacional de Los planetas en los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial cuando se convirtió en una figura conocida. Dicha obra, en cierto sentido ha oscurecido, si no eclipsado casi totalmente, el resto de su producción. Holst, de unos cuarenta años, de repente se encontró solicitado: La Orquesta Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica de Chicago competían por ser los primeros en interpretar Los planetas en Estados Unidos. El éxito de esa obra fue seguido en 1920 por una recepción entusiasta de The Hymn of Jesus. Esta fama no le resultaba atractiva de ninguna manera y luchó durante el resto de su vida por liberarse de ella, negándose a recibir premios y honores, conceder entrevistas o, simplemente, firmar autógrafos.

Holst mostró durante toda su vida un creciente interés por la filosofía y la cultura hindúes, que inspiraron algunas de sus composiciones más importantes, como la ópera de cámara Savitri, que llegaría a ejercer una profunda influencia en los compositores más jóvenes, como Benjamin Britten.

Fallecía en Londres a los 59 años por una insuficiencia cardíaca tras ser operado de una úlcera duodenal.

 

🔊 Los planetas

 



🔊Savitri



RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA

 

BEYOND THE SCORE: 
Music as performance

 (Nicholas Cook, 2013)


El autor de la monografía que proponemos esta semana, Nicholas Cook, británico nacido en Atenas en 1950, es uno de los musicólogos más influyentes de las últimas décadas.

A través de uno de sus libros, el que en España lleva por título “De Madonna al canto gregoriano” publicado en 1998, alcanzó cierta repercusión internacional —fue traducido a once idiomas— tratando de indagar en aspectos que van más allá de la partitura.

Y es que como sabemos, la musicología decimonónica abundó en el estudio del texto —el análisis de la partitura—  descuidando, en el mejor de los casos, el contexto de la creación y producción de la obra, la repercusión social de su interpretación o la recepción por parte del público.

Con los trabajos de autores como Cook, Susan McClary, Lucy Green o Marcia Citron, la óptica y la perspectiva musicología se viene ampliando desde los años noventa del pasado siglo: la música como práctica cultural y discurso significante que construye la realidad, no solo la refleja.  

  

  



TAL DÍA COMO...

 

19 de mayo

 

Antón García Abril, compositor español cuya contribución ayudó a transformar la música en España, nacía en Teruel el 19 de mayo de 1933.

Nacido en 1933 en Teruel, inició sus estudios en Valencia y a los 20 años se fue a la capital para continuar su formación en el Real Conservatorio. igual de determinantes fueron en su caso los compañeros de generación, los conocidos como la “Generación del 51”, con Carmelo Bernaola, Cristóbal Halffter o Luis de Pablo, entre otros.

La Generación del 51 y el grupo “Nueva Música” suponen la reconstrucción en España de aquella línea de creación musical continua que quedó rota por la Guerra Civil y con gran parte de sus talentos en el exilio.

Los jóvenes decidieron mirar hacia fuera y aliarse con los que dentro de Europa también intentaban reconstruir un lenguaje musical para la posguerra.  Todos ellos fueron a parar a la ciudad alemana de Darmstadt, el lugar donde confluyeron las expresiones más rupturistas y vanguardistas de la época. Fue donde los veinteañeros españoles trabaron relación con el resto de sus más o menos contemporáneos europeos: Stockhausen, Luciano Berio, Luigi Nono, Xenakis, Varèse…

García Abril se encontraba entre aquellos compositores que renegaron en cierta forma de la demolición que enfervorizó a los jóvenes de Darmstadt y regresaron a las bases para, desde ahí, reconstruir un camino que conectara con el público; y una de las claves para él estaba en la reivindicación de la música popular. Su camino desde los años sesenta y setenta fue ese: mezcló rupturas, expresiones y géneros entre la vanguardia y la tradición.

Entre 1974 y 2003 fue profesor de composición y formas musicales como catedrático del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Por encargo del Ministerio de Cultura, trabajó junto al poeta Rafael Alberti en una obra para la inauguración del Auditorio Nacional en 1988.

Fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

A parte de escribir música sinfónica, para piano, de cámara y ópera, Antón García Abril es un referente en la historia de la música para el cine y la televisión en España, siendo el autor de la banda sonosra de grandes éxitos como El hombre y la tierra (programa de Félix Rodríguez de la Fuente), Anillos de oro, Curro Jiménez o Los Santos Inocentes.

Compuso el himno de Aragón por encargo de las Cortes de Aragón y que es actualmente el himno oficial desde 1989.

Poseedor de múltiples premios, en octubre de 2014 recibió la medalla de oro de la Academia de Cine en reconocimiento a su obra.

Falleció el 17 de marzo de 2021 en Madrid, a los 87 años de edad por COVID-19.

 

🔊 El hombre y la tierra



🔊 Concierto para piano



🔊 Curro Jiménez (cabecera de la serie)